Iztapalapa es una de las zonas con mayor número de casos activos de COVID-19 en la Ciudad de México, se trata de la colonia Lomas de San Lorenzo. Sin embargo, hay quienes simplemente no creen en el coronavirus.

“Al menos, por lo que llevamos, no he visto ningún enfermo de COVID-19. Yo soy inmune a eso, no uso nada más; la vez que me dio gripa lo único que hice, fueron gárgaras de vinagre con bicarbonato”.

Ana, comerciante.
En tanto, doña Ana prepara carnitas y chicharrón en un puesto frente al Reclusorio Oriente.

Pero a partir de este viernes, ni ella ni los otros comerciantes que preparan alimentos en la vía pública podrán poner sus puestos en Iztapalapa.

“Estamos en una colonia de foco rojo en cuanto a contagios y nos están pidiendo por medio del Gobierno de la Ciudad de México y de la alcaldía que se retiren por 15 o un poquito más de días, esperando a que baje el índice de contagios”.

Alejandro Sánchez, supervisor en la alcaldía Iztapalapa.
Sólo que, en esta colonia, algunos prefieren arriesgarse al COVID-19: “Lamentablemente, nosotros tenemos que trabajar, tenemos niños chiquitos que mantener y pues no nos queda de otra”, establece Lorena Tapia, otra comerciante.

Mientras, a unas cuadras, el tianguis de San Lorenzo sigue operando al 100%. Los comerciantes colocaron pantallas de plástico como barrera protectora y también entregan gel antibacterial.

Sin embargo, el espacio en la calle no da para respetar la sana distancia, y la alcaldía ha tomado medidas e instaló un kiosco médico para realizar pruebas a quienes presenten síntomas.

“Con el simple hecho de decir: Puedo ser portador del COVID-19, quiero hacerme la prueba, a todos se les hace, no se le niega a nadie”.

Victoria Cárcamo, funcionaria de la alcaldía Iztapalapa.
También gestionan apoyos económicos a los afectados, mientras sigue la emergencia sanitaria en la demarcación.

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