Flor de cempasúchil, el negocio del Día de Muertos en México

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Plantada una vez al año y recolectada cuatro meses después, la flor de cempasúchil, de un brillante naranja, es un modo de vida para miles de pobladores del central estado de Puebla y corona las ofrendas del Día de Muertos en México.

Por su color y por su olor peculiar, el cempasúchil es un símbolo de las ofrendas para los muertos y ayudan a guiar las almas rumbo a estos festejos que llegan a su máxima expresión el 1 y 2 de noviembre.

En el municipio de Atlixco, de unos 100.000 habitantes, el cultivo de esta flor se convierte en una prioridad durante la temporada, y dicha planta se distribuye luego a buena parte de México.

Su nombre es de origen prehispánico se compone de los vocablos en náhuatl ‘cempohualli’, que quiere decir “veinte”, y Xóchitl, que significa “flor”.

Del cempasúchil existen más de 30 variedades y colores. Sin embargo, para el uso que se le da en el mes de noviembre se utiliza la color naranja.

Esta plantación solo se da una vez al año y tiene un periodo de cosecha y corta de 4 meses, es decir, desde el mes de mayo inicia el preparado de la tierra y sección de la semilla, posteriormente se siembra, se fertiliza, fumiga y se riega, con la finalidad de tener la mejor cosecha

Con difícil acceso por los caminos rurales se puede llegar a los campos de cultivo, plagados de estas flores de aproximadamente de 50 centímetros de alto y de diversas formas.

Los trabajadores comienzan las jornadas desde primera hora para lograr recolectar el mayor número de flores y así cumplir con los clientes que consumen su producto.Con machete en mano, música de fondo y bromas entre ellos hacen que las horas más amenas.

Armando Lucas, tiene 17 años y creció presenciando la actividad que realizan sus padres, quienes tienen 20 años trabajando en la tradicional corta de flor año con año.

Sus primeros años de vida fueron entre plantas, sol y jugando en las tierras de cultivo. Pasaron los años y ahora a su corta edad aprendió el oficio, para ayudar económicamente a su familia.

Realizó la jornada igual que mis padres, a todos nos ayuda el dinero que ganamos en esta temporada, porque lo utilizamos para la comida y para los gastos de la escuela”, refirió a Efe el joven.

Recordó que desde niño le gusta el olor y el colorido de los campos de siembra, ya que jugaba entre las plantas a esconderse o intentar cortar la planta con las manos.

Poco a poco, tomó la práctica para realizar esta labor tan importante para los mexicanos, ya que su trabajo estará presente en miles de altares para honrar a sus familiares fallecidos.

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