López Obrador encuentra la mayor oposición a la reforma educativa dentro de su partido

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La agenda legislativa de Andrés Manuel López Obrador y de Morena, su partido, parecían imparables. En la Cámara de Diputados de México, una oposición relegada y con poco respaldo popular llamaba a la coalición gobernante “la aplanadora”. Pero la maquinaria mayoritaria encontró hace dos semanas un freno abrupto. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fue uno de los aliados más sólidos en la campaña del ahora presidente y es hoy la principal oposición a su reforma educativa, uno de los pilares de la agenda del Gobierno.

El rechazo del nuevo proyecto de reforma educativa convirtió a la CNTE en el socio más incómodo del Gobierno. En pocos días, la rama disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) puso en jaque la actividad parlamentaria. Bloqueó los accesos del Congreso, realizó escraches a diputados, obligó a los grupos parlamentarios a tener sus reuniones en sedes alternas, convocó manifestaciones masivas y paralizó los debates legislativos. La revuelta alcanzó incluso las ruedas de prensa diarias de López Obrador. “No sé qué motiva este movimiento, pero se los va a escuchar y se va a resolver el problema”, prometió el presidente, quien además puso a dos Secretarías de Estado a destrabar el conflicto.

Pero la pugna traspasó las puertas del Palacio de San Lázaro y sacudió el equilibrio que había mostrado hasta el momento la coalición gobernante. Acusaciones de traición, descalificaciones y presiones cubrieron entonces el ambiente dentro del bloque parlamentario. De un lado, un grupo de diputados que apunta contra otro por no querer apoyar la iniciativa de López Obrador. Del otro, algunos legisladores cercanos al magisterio que se rehúsan a acompañar la reforma por sus semejanzas con la de Enrique Peña Nieto, una ley que restó influencia a las corporaciones de maestros y puso en el eje central las evaluaciones docentes.

“¿Por qué votan en contra? ¿Por qué desobedecen a Andrés Manuel?”, cuenta la diputada María Chávez Pérez que le cuestionaron sus compañeros en la votación del dictamen en Comisiones. “Nos creen muy ingenuos. Yo no le sirvo a un patrón, ni quiero ser la aplanadora”, señala. La legisladora de Michoacán cifra en 40 a los diputados oficialistas dispuestos a rechazar la iniciativa si no hay modificaciones de fondo. “Si la gente de México votó por un cambio, yo creo que deberíamos hacer ese cambio”.

Otras voces reconocen que hay fricciones, pero descartan que existan presiones para aprobar el dictamen que empuja el liderazgo de Morena. “Hay un grupo numeroso de compañeros con una opinión diferente, pero hay apertura, necesitamos debatir y superar algunas resistencias”, comenta el diputado Azael Santiago, antiguo líder de la CNTE en Oaxaca.

Las negociaciones con la Coordinadora se complicaron y el ambiente dentro de Morena, el bloque legislativo más heterogéneo, se tensó con la declaración de una diputada de la oposición, que aseguró que acompañaría el proyecto por parecerse al promulgado por su partido en 2013. “Lo que tiene este dictamen es que retoma el 80% de la [ley] actual”, dijo Cynthia López Castro en una entrevista. Las palabras de la legisladora del Partido Revolucionario Institucional reflejan la mayor preocupación entre los diputados relacionados con la Coordinadora, que achacan que se trata de una versión “maquillada” o “disfrazada” de la normativa vigente.

López Obrador cortejó a los maestros con una promesa en la campaña de julio pasado: acabar con la “mal llamada” reforma educativa de Peña Nieto. El rédito electoral eran unos 100.000 votos de la Coordinadora y más de un millón de votantes potenciales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). “Los maestros inconformes fueron los grandes perdedores de la reforma anterior, pero se replegaron y vieron que si apoyaban a López Obrador era una oportunidad para volver a salir”, dice el analista Carlos Bravo Regidor.

El paraguas de Morena se abrió a los maestros. Hizo eco de sus demandas, antes ninguneadas. Prometió no condicionar su permanencia laboral a evaluaciones periódicas. Dio candidaturas a profesores y líderes sindicales. Pero la contrapropuesta de reforma de López Obrador no estuvo a la altura de las expectativas de la Coordinadora.

“Se le puso unos parches, se la barnizó, pero esencialmente sigue siendo la misma de 2013”, apunta el miembro de la CNTE Pedro Hernández Morales. El proyecto elimina los exámenes para permanecer en el cargo, pero no satisface todas las demandas laborales de la Coordinadora. “López Obrador hizo un pacto político con un aliado rejego, que en su lógica piensa ‘ya conseguí quitar la evaluación punitiva, ahora voy por más”, señala el sociólogo Manuel Gil Antón.

La CNTE mantiene su inferencia sobre los diputados que comparten sus reclamos, pero no los reconoce como líderes. Ejerce presión dentro y fuera de la Cámara baja. “La Coordinadora no tiene diputados. Muchos pertenecen a Morena, pero tenemos independencia de los partidos políticos”, asegura el profesor Hernández Morales. “Antes era una relación de antagonismo entre el Gobierno y un actor que presionaba desde fuera, ahora es una relación de tensión dentro de la coalición gobernante”, comenta Bravo Regidor.

Morena y sus aliados no alcanzan la mayoría calificada de 334 votos sin los diputados con vínculos al magisterio y no podría buscar los apoyos que le faltan en la oposición si da un cheque en blanco a la Coordinadora. “El presidente tuvo un error de cálculo y dejó tres frentes abiertos: la CNTE, el SNTE y el bloque opositor que impulsó la reforma pasada”, comenta Gil Antón.

Es difícil pensar, sin embargo, que el político con más poder en México esté arrinconado por uno de los grupos que componen su propia coalición, opina Bravo Regidor. “La CNTE también pierde si rompe el pacto y López Obrador lo sabe, está tanteando el terreno”, afirma el analista. Desde Morena, el mensaje es empujar un mayor acuerdo. “La mal llamada ‘reforma educativa’ nos dejó como lección que no basta con el consenso dentro del Congreso”, dijo Mario Delgado, coordinador de la bancada en la Cámara baja, este miércoles en Twitter. “Estamos dialogando con la CNTE; vamos por una reforma educativa histórica”, aseguró.

Mientras los bloqueos y los debates legislativos se ponen en pausa, otros actores involucrados están expectantes. El SNTE -el mayor sindicato de América Latina- y los grupos que impulsaron la reforma anterior aguardan a hacer su jugada. Sobre los pactos que pueden alcanzarse, los próximos capítulos de los conflictos latentes y lo que quedará reflejado en una nueva reforma educativa, el pronóstico sigue siendo reservado.

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