Los mitos y verdades acerca de la donación de leche materna

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Raquel no sabía qué hacer con toda la leche que producía desde que nació su hijo Gabriel Andrés. El bebé se saciaba y ella tenía que acudir a un extractor porque sus senos se congestionaban demasiado. Luego, botaba la leche. “No sabía qué hacer. Yo pensaba que se dañaba y que no se podía aprovechar. Por eso la desechaba”, cuenta.

Pero cuando su pequeño estaba próximo a cumplir sus primeros tres meses, una vecina le comentó que existían los bancos de leche humana (BHL), donde podía donar sus excedentes para ayudar a bebés prematuros o con bajo peso al nacer que no pueden ser alimentados por sus propias madres. Se trata de puntos donde se recibe, se procesa, se pasteuriza y se almacena leche materna bajo estrictos controles de calidad, para luego ser distribuida a las unidades neonatales de los hospitales.

Entonces, Raquel acudió al Hospital Federico Lleras Acosta, de Ibagué, donde vive y allí le explicaron todo el proceso.

“Me enseñaron las técnicas de higiene para extraer y almacenar correctamente la leche y así entregarla para que fuera pasteurizada y consumida por otros bebés que la necesitaban”, cuenta esta mamá.

Durante los siguientes 10 meses, Raquel se entregó a la causa: donaba entre 8 y 13 frascos de 250 mililitros cada uno, dos veces por semana, con destino a la unidad neonatal del hospital donde para ese momento, y según le contaron, estaban atendiendo a ocho bebés, algunos de los cuales se alimentaban gracias a sus donaciones. En Fusagasugá está la otra cara de la moneda. Angie Tabares, madre de Michelle Sofía, que hoy tiene 4 años, asegura que su pequeña está viva gracias al apoyo del banco de leche que hay en ese municipio. Su pequeña nació de 7 meses con apenas 2.000 gramos de peso.

“Era muy pequeña y débil. No podía succionar de mi pecho así que los primeros días de su vida se alimentó con leche almacenada que las enfermeras le daban con un gotero. Su evolución fue muy rápida”, cuenta Tabares.

A su vez, Magda Flórez, cuyo pequeño también nació prematuro y se benefició de un banco de leche humana, mientras ella estaba hospitalizada admite que tuvo mucho miedo. “Yo no confiaba en esa leche. Me preocupaba que tuviera infecciones o virus. No conocía a las madres que la habían donado. Incluso, me daba asco pero el médico me dijo: “O autoriza que su hijo sea alimentado con leche materna donada o se nos muere”. No tuve elección”, asegura Flórez.

Para esta madre, que fue testigo del rápido crecimiento de su bebé, hay mucho desconocimiento del tema: “Ver que gracias a esas donaciones a mi bebé le salvaron la vida me hizo dejar de creer en muchas cosas que pensaba por pura ignorancia”, cuenta.

Y es que, pese a los mitos que aún persisten alrededor del tema, y el desconocimiento de madres que no saben que pueden entregar sus excedentes, las cifras de donaciones han venido aumentando en los últimos años. En el 2017, según reportes de los 15 bancos de leche humana que funcionan actualmente en el país, 8.199 madres asistieron a esos puntos para hacer sus donaciones frente a las 3.667 que se registraron en el 2016, lo que significa un aumento de 4.532 donantes, es decir, 123,6 por ciento.

Esto significa también que, en el 2017, se lograron recolectar 8.455 litros de leche materna que beneficiaron a 9.311 recién nacidos en todo el país.

Pese a este incremento aún se requieren más donantes como lo afirma Elisa María Cadena, subdirectora de salud nutricional, alimentos y bebidas del Ministerio de Salud: “Hoy por hoy, la cantidad de leche que se recibe en los bancos es insuficiente para satisfacer la demanda, por lo que se deben priorizar casos en los que hay mayor riesgo y suplir otros mediante sucedáneos de leche materna”, explica Cadena.

La funcionaria resalta que donar leche humana se constituye en “un acto de amor” no solo porque beneficia la salud de la madre ya que la producción y extracción de leche le permite bajar el peso ganado durante el embarazo y reducir las posibilidades de padecer cáncer de seno y de cuello uterino, sino también porque a medida que done sus excedentes de leche, se estimula la producción para alimentar a su bebé y a otros niños que lo requieren.

Los especialistas, Jhon Jairo Bejarano, nutricionista y dietista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, y Martha Inés Camargo, tutora en procesamiento y control de calidad de la leche humana certificada por la Red Iberoamericana de Bancos de Leche Humana, ofrecen la verdad sobre los siguientes mitos. La leche donada le puede transmitir enfermedades al bebé

Falso

La leche donada pasa por un proceso de pasteurización que incluye exámenes y análisis químicos y microbiológicos para descartar virus o patógenos y verificar que su calidad es apta para el consumo humano. Las madres reciben un pago por su donación y la leche se vende

Falso

La donación de leche es un acto voluntario por el que las mujeres no reciben ningún tipo de pago. De otro lado, el servicio que ofrecen los bancos de leche humana es gratuito para los niños beneficiados. La leche de otra mujer no nutre al niño más que la leche de su propia madre

Falso

La leche que producen todas las mujeres, en condiciones óptimas de salud, contiene los nutrientes y sustancias protectoras que todos los bebés requieren. La leche humana tiene una vida útil muy corta una vez es extraída y refrigerada

Falso

La leche humana cruda puede conservarse hasta 15 días refrigerada. Una vez pasteurizada su vida útil se extiende a 6 meses en congelación a -18° C. La leche se puede almacenar en cualquier recipiente

Falso

Se deben conservar en recipientes de vidrio esterilizados que tienen cierre seguro, con tapa de rosca plástica, para evitar que se contamine. Cuando no se logra suministrar leche materna a un bebé prematuro, la leche de tarro puede reemplazarla

Verdadero

En aquellas ciudades que no cuentan con bancos de leche o en los casos en que la demanda supera la oferta de leche donada, se recurre a fórmulas que reemplazan la leche materna. Sin embargo, la leche humana siempre será la mejor opción porque permite un mayor desarrollo y crecimiento del niño. Cualquier mamá puede ser donante

Verdadero

Toda mujer sana que considere la donación de leche materna como un aporte social para el beneficio de la infancia, puede ser donante. Sin embargo, previa a esta se realiza una valoración médica, nutricional y social para determinar si la madre es apta. Los hijos de las madres donantes pueden sufrir desnutrición

Falso

Tanto a madres donantes como a sus hijos se les realizan exámenes periódicos para monitorear su salud, estado nutricional y desarrollo. En caso de presentarse cualquier alteración en este, se retira a la madre del programa y se dan las recomendaciones pertinentes para su corrección. La leche humana donada se suministra directamente del pecho de la madre donante al bebé que lo requiera

Falso

Ninguna donante puede alimentar de su pecho directamente, a ningún bebé que no sea su propio hijo. Una vez la madre hace su extracción, esta leche pasa por un proceso químico de análisis para identificar su calidad e higiene, luego se envasa y se conserva. Luego se distribuye entre los bebés que lo requieran. La leche donada se suministra a los bebés hospitalizados sin el consentimiento de sus padres o familiares

Falso

Los padres o familiares del niño deben firmar voluntariamente una autorización (consentimiento informado) donde se explican las características y condiciones de la leche que va a recibir.

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