No son sólo 3 embarazadas, han matado a 11 más para robar sus bebés, y activistas calculan más

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En 2014, Nadia Catalina, Nathaly y Luvineydi Yasmín estaban embarazadas cuando les abrieron el vientre y las mataron en Nayarit y Tamaulipas. Clara, Jazmín y Daniela fueron asesinadas por sus propias “amigas” en la Ciudad de México, Tijuana y Chihuahua. Isamar Chávez de la Rosa fue victimada por una prima lejana en Tamaulipas, y a Diana Jazmín la descuartizaron en Querétaro. Todas estas mujeres fueron asesinadas en diferente tiempo y estados del país, y con el mismo fin: robar a sus bebés.

El feminicidio en México generó una especial consternación en los últimos días ante los asesinatos de tres mujeres embarazadas en Tabasco, Veracruz y Tamaulipas. Todos se registraron en una semana, y en dos de los casos se les extrajo el producto. Sin embargo, no es la primera vez que este tipo de crímenes ocurren en el país.

No sólo se trata de bebés que estaban en gestación sino de pequeños que tenían días o meses de haber nacido cuando sus madres fueron privadas de la vida para robarlos, afirma.

En ello coincide el presidente de la Fundación Nacional de Investigación de Niños Robados y Desaparecidos I.A.P, Guillermo Gutiérrez Romero, quien afirma que “lo que pasa es que antes no se le dio la cobertura que hoy se le da a estos casos”.

Juan Martín Pérez García, de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), agrega que “el gran punto de diferencia es el nivel visibilidad cercano; hay expresiones muy grotescas que le dan visibilidad, y se comienza a ver con más frecuencia en estos últimos tiempos, pero hay un robo más normalizado en todo el país del cual, por desgracia, no se tiene registro”.

Los especialistas coinciden en que las mujeres más vulnerables a estos delitos son las que se encuentran en pobreza o de zonas rurales o “en zonas en donde hay un control del crimen”.

El caso más reciente difundido en la prensa es el de Reyna Alicia Martínez Martínez, de 22 años, quien desapareció en Oaxaca el pasado 2 de abril junto con su hija de 16 días de nacida.

Dos días después, encontraron su cadáver dentro de un tambo en la localidad de San Mateo Macuilxóchitl; hasta hoy, la pequeña sigue sin ser localizada y las autoridades no han dado a conocer las causas de la muerte de Reyna.

Y ESTO PASA EN TODO EL PAÍS

Nathaly Cartas de León, de 20 años, tenía ocho meses de embarazo y estaba desesperada por obtener un empleo o ayuda económica para juntar los 2 mil pesos con lo que cubriría los gastos de su parto en Reynosa, Tamaulipas. La joven publicó en Facebook su situación en aquel diciembre de 2014.

Rocío, una chica de 17 años, contactó a Nathaly, le prometió ayuda y la citó en el centro Comercial de Soriana. De Ahí, con engaños, la llevó a una casa que rentaba en la colonia Santa Fe de Reynosa, donde la golpeó y la apuñaló cinco veces en el cuello. Después tomó un cuchillo, le realizó un corte horizontal en el viente bajo para extraerle al bebé y posteriormente tiró el cuerpo de la madre en un llano.

El cadáver de Nathaly fue localizado el 19 de diciembre, el mismo día del asesinato. Rocío fue capturada horas después, pues llevó al bebé a un hospital, donde argumentó que era de ella y había dado a luz, según recogió la prensa local en esos días.

Luvineydi Yasmín Velázquez Thomas tenía 23 años y estaba embarazada. A la niña la bautizaría como Jenny. Fue asesinada en un domicilio en Tijuana, Baja California, el 30 de octubre de 2015.

“… Quería mucho ese nombre porque le gustaba la música de Jenny Rivera”, reportó el periódico Zeta cuando entrevistó la señora Sandra Tomas, mamá de la víctima.

El 2 de noviembre de 2015 detuvieron a Nancy Carrasco Pérez como la responsable del asesinato. La mujer de 34 años confesó que conoció a Luvineydi en el control prenatal. Ella perdió a su bebé y se hizo amiga de la víctima para robar al niño.

Nancy disimuló un embarazo hasta que consideró que ya era el momento de fingir su parto: llevó a Yasmín a su casa con engaños, en un cuarto para bebé la atacó por atrás y la ahorcó con la mascada que la joven llevaba en su cabello.

Diana Jazmín Corona Durán, de 17 años de edad fue asesinada y descuartizada el 2 de noviembre de 2017 en San Juan del Río, Querétaro, estado que en su estadísticas insiste en reportar “cero” feminicidios.

El bebé de la jovencita desapareció desde entonces. Fue hasta el 8 de noviembre cuando una pareja llegó al Hospital con un pequeño que aseguraban era su hijo. Los agresores de Diana, uno de ellos la tía de la adolescente, fueron detenidos, de acuerdo a la información de medios de Querétaro.

En tanto que en el 2018, los casos más recientes son los de Jessica Gabriela, Alba Lizbeth y Jenny Judith Ceba Velazco estaban embarazadas. A dos las contactaron por Facebook. A las tres las apuñalaron en el vientre. Estaban embarazadas. Eran jóvenes que vivían en Tamaulipas, Veracruz y Tabasco, respectivamente.

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