“Queríamos ver qué tanta diferencia habría en tener carriles reversibles con horarios fijos, como hay ahora, en comparación con tener carriles reversibles adaptativos, que básicamente cambian su sentido dependiendo de la demanda que haya en ese momento en diferentes direcciones”, explicó Gershenson García.

Los carriles reversibles operan de forma fija en las grandes metrópolis del mundo, con el objetivo de mejorar la circulación en las horas pico, lo cual es eficiente en escenarios específicos, comentaron los especialistas.

Por ejemplo, desde hace varios años en la Ciudad de México se establecieron horarios para cambiar el sentido de circulación en el Viaducto Elevado Bicentenario que se invierte a la altura de Lomas Verdes; lo mismo ocurre en Eje 5 Sur avenida Eugenia; Eje 6 Sur avenida Ángel Urraza; Viaducto Tlalpan, los fines de semana; así como las avenidas Luis Cabrera, Río San Joaquín y Fray Servando.

“Algo de lo que vemos a la hora que cambian de sentido los carriles reversibles, es que se hace un caos porque llegan los vehículos en una dirección y los que todavía van en la otra; cuando se hace el cambio deben desviarlos a todos y eso es contraproducente”, comentó Gershenson García.

A su vez, Pérez Méndez agregó: los patrones de tráfico en las ciudades son variables e impredecibles debido a la naturaleza compleja de este fenómeno, especialmente en las horas pico, e intervienen demasiados factores para determinar exactamente el flujo, por lo cual tener un sistema que se adapte en tiempo real sería más eficiente.

“Si tuviéramos sensores que midieran en tiempo real cuántos vehículos hay en una dirección y cuántos hay en otra, podríamos tener un carril reversible o varios que funcionaran de acuerdo con esta demanda en lugar de un horario fijo”, precisó.