Yunior García, principal promotor de disidencia cubana sale de la isla y arriba a España

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“Lo sé, lo entiendo, ha sido un golpe doloroso (…) pero estoy convencido de que, como tengo yo mismo que sanar mi dolor, ese dolor de otros y esa decepción de otros también va a sanar”.

Yunior García, disidente cubano

Admitiendo las críticas de algunos seguidores, el líder del grupo opositor Archipiélago dijo que tiene que empezar por perdonarse a sí mismo por su abrupta salida de Cuba, isla de régimen comunista.

“Ya lograré perdonarme yo mismo, quizás por no haber tenido el valor de convertirme en piedra y de convertirme en una estatua de bronce. Quizás pedir perdón por ser humano, por pensar en mi esposa y en mi vida, y por escapar de lo que iba a constituir seguramente una muerte en vida, porque eso es lo que me esperaba en Cuba”.

Yunior García, disidente y dramaturgo cubano

“En ningún caso voy a renunciar ni me voy a rendir por hacer lo que pueda por la gente que se quedó en Cuba“, dijo Yunior García, quien afirmó que no va a solicitar asilo en España porque piensa volver a su país “cuando mi vida y la de mi esposa no corran peligro”.

Hablando hacia un público extranjero, afirmó: “Entiendo lo complejo que es el caso de Cuba, entiendo lo polémica que resulta, entiendo que a veces hay una relación romántica casi infantil con lo que Cuba puede significar en la mente de muchas personas, pero es tiempo de madurar”.

“La relación personal que cada uno tenga con Cuba tiene que madurar (…) porque ese matrimonio entre gobierno y pueblo ha sido fallido (…) el gobierno se comporta como un marido abusivo, el régimen cubano es dictadura y tiranía brutal como pocas veces se ha visto”.

Yunior García, disidente y dramaturgo cubano
Yunior García llegó de forma sorpresiva la tarde del miércoles a Madrid, junto a su esposa, la también activista Dayana Prieto, con una visa de turista otorgada por España, según señalaron fuentes del gobierno del socialista Pedro Sánchez.

Yunior García y el grupo Archipiélago promovieron la manifestación del 15 de noviembre para pedir la liberación de opositores presos, una iniciativa finalmente frustrada mediante un gran despliegue de fuerzas de seguridad por el gobierno cubano, que consideraban que sus organizadores buscaban provocar un cambio de régimen con el apoyo de Estados Unidos.

Ante la prohibición de esa protesta, Yunior García anunció que marcharía en solitario el domingo 14 de noviembre, pero agentes de la seguridad cubana le impidieron salir de su casa.

Yunior García llega a España
El arribo a España del disidente cubano Yunior García Aguilera sorprendió el pasado miércoles al ofrecer una conferencia en Madrid, España, tras meses de convocar a una manifestación que finalmente no se produjo. Su salida imprevista fue un duro golpe para la disidencia dentro de la isla.

“Quiero imaginarme, por lo que lo conozco, que al él le hubiera gustado realmente marchar y que no se lo permitieron, quiero imaginarme que no tuvo la menor salida a la situación que se le creó, sé que había presiones familiares fuertes, se sabe que se presiona a la familia alrededor, pero de todas maneras, es una decisión muy controversial”.

Juan Pin Vilar, cineasta que fundó con García el grupo Archipiélago
Este espacio de debate político, creado en Facebook tras las históricas manifestaciones del 11 de julio, cuenta con 38 mil miembros dentro y fuera de Cuba.

Desde ese sitio salió la convocatoria para la marcha el 15 de noviembre por la liberación de presos políticos, frustrada sobre todo por la fuerte presencia policial ese día en las calles.

Con aire juvenil y gruesas gafas sobre la nariz, Yunior García, un dramaturgo de 39 años que hace uno aún estaba alejado de la política, se convirtió en los últimos meses en el rostro de una nueva disidencia de Cuba, más joven y conectada.

Pero el domingo 14, cuando tenía previsto manifestarse en solitario en La Habana pese a la amenaza previa de ser arrestado, Yunior García se vio rodeado en su domicilio por agentes vestidos de civil que le impidieron salir durante toda la jornada.

Lo último que se vio de Yunior García fue la mano con una rosa bajo la gigantesca bandera desplegada de Cuba por agentes para cubrir su ventana. Después estuvo incomunicado e ilocalizable en su departamento, hasta su sorpresiva reaparición el miércoles en el aeropuerto de Madrid.