La pandemia de COVID-19 también ha acentuado la violencia de género en México, pues a cuatro meses del confinamiento, la violencia contra mujeres, niñas, niños y adolescentes se ha incrementado 81%, respecto al mismo periodo de 2019.

Así lo advirtió la Red Nacional de Refugios, AC. (RNR), quien dijo haber atendido a 14 mil 599 mujeres con sus hijas e hijos, entre marzo y junio.

En este mismo periodo, la red dijo haber dado atención y protección a 21 mil 74 personas a través de algunos de sus 69 refugios, centros externos, por vía telefónica o redes sociales, un incremento del 71% de personas atendidas en comparación al mismo periodo del 2019.

En estos cuatro meses, la RNR incluso realizó 23 rescates de mujeres e hijas que tuvieron que salir huyendo de sus casas, debido al riesgo que corrían; siete fueron en la Ciudad de México; cinco en el Estado de México; seis en Morelos, Puebla y Chiapas; así como otros cinco en Nayarit, Guanajuato, Guerrero, Quintana Roo e Hidalgo.

En su informe mensual, la red insistió en que la violencia machista está afectando gravemente a la infancia, pues 46% de las hijas e hijos de las mujeres que pidieron apoyo fueron víctimas de violencias en sus casas durante el confinamiento; el 8% (casi 500 menores de edad) fueron víctimas de violencia sexual mientras se quedaban en casa, “lo que nuevamente evidencia que no todas las familias mexicanas son espacios de fraternidad”, refirió.

Las violencias reportadas en el confinamiento han sido principalmente agresiones físicas, con 41.15%; el 23.29% emocional; 5.46% económica y patrimonial y, el 3.63% sexual.

También reportaron un incremento del 2% en casos de mujeres que fueron víctimas de intento de feminicidio, así como un aumento del 9% de quienes refirieron ser víctimas de todas las formas de violencia (física, sexual, emocional, patrimonial y económica).

La red identificó que aunque hay una disminución en mensajes y llamadas de auxilio entre marzo y abril (respecto a 2019), señaló que no es reflejo de una baja en las violencias familiares, sino efecto de que las mujeres y sus hijos sean incomunicados por sus agresores.

“Cada día se ven mayormente imposibilitadas a comunicarse y pedir auxilio al cohabitar con su agresor, diversas mujeres han mencionado que sus agresores les controlan los celulares y equipos de cómputo, aislándolas de redes de apoyo y limitando sus opciones de pedir ayuda”, expuso.

De acuerdo con el informe, tres de cada 10 solicitudes de auxilio fueron realizadas por redes de apoyo, ante la dificultad de comunicarse directamente.

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