El contagio se registró en la Ciudad de México y, de acuerdo con el Inegi, tras confirmarse el diagnóstico positivo al COVID-19 se siguieron todos los protocolos de salud para atender el caso.

Según el instituto, desde la planeación se contemplaba que el levantamiento censal terminara este 27 de marzo; previamente, el 19 de marzo, el Inegi dio a conocer un comunicado en el que informaba que no se suspendía el Censo 2020, pero que se tomarían “medidas extraordinarias para disminuir el riesgo de contagio”.

Aseguró que las medidas tomadas correspondían a la establecidas por la Secretaría de Salud federal, como que lo encuestadores tenían prohibido tener contacto físico con los entrevistados; que debían mantener una distancia de un metro y medio respecto a quien conteste el cuestionario; y que por ningún motivo podía ingresar al domicilio de la persona.

Dijo también que al personal se le asignarían recursos adicionales para la compra de materiales de prevención como jabón y gel antibacterial.

Entre las medidas anunciadas también destacaba que los entrevistadores que estuvieran dentro de los grupos vulnerables al COVID-19 no realizarían entrevistas en viviendas y se retirarían de manera inmediata a cualquiera que presente síntomas de infección respiratoria.

El Inegi aseveró que al no requerir concentración masiva de personas, las entrevistas domiciliadas del censo no se consideraba actividad de riesgo por las autoridades sanitarias.

 

 

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