“El Monstruo de Ecatepec” engañaba para vender huesos

0
39

Juan Carlos “N”, “El Monstruo de Ecatepec”, buscó la protección de espíritus malos para que no lo capturara la policía por los crímenes que había cometido, pero lo agarraron porque dicen que no pagó el último sacrificio que pidió la Santa Muerte: una mujer embarazada.

Preso en el penal de Chiconautla, Juan Carlos y su pareja, Patricia “N”, son procesados por al menos 10 feminicidos, además de delitos en materia de inhumaciones y exhumaciones, pues se presume que comercializaban los restos óseos de sus víctimas. “Se desenvolvía en los círculos de santeros, a quienes ofrecían los huesos.

Les decía que era panteonero, pero los brujos comenzaron a dudar de él, porque traía bastantes cráneos, dedos, fémures y hasta ofertaba osamentas enteras a 12 mil pesos”, narró, Olek Yasikod Boika, quien se dedica a la santería pero en la rama de los espíritus buenos.

También llevaba restos al Mercado de Sonora en Ciudad de México y hasta le hacían encargos: los dedos meñiques los vendía de 350 a 600 pesos, si eran huesos de adolescentes pedía hasta mil pesos por ellos.

Olek Yasikod explicó que la santería tiene diferentes ramas y hay quienes trabajan para narcotraficantes, violadores, secuestradores, asesinos y políticos, porque cobran mucho dinero, pero es más riesgoso porque necesitan de las energías de los muertos y ocupan osamentas humanas, “ya que es la carga mágica que lleva el caldero”. “La gente busca riqueza y todo eso. A cambio ofrecen almas inocentes y puras.

Su forma es pedirlo a las energías negativas, por lo que ofrecen la vida de una persona, principalmente mujer, porque ellas dan vida y al matarlas niegan la vida a Dios, es decir, que están completamente con el diablo”, añadió.

Juan Carlos “N” pidió protección a los santeros porque, según él, trabajaba en un panteón y desenterraba osamentas para venderlas.

“Los engañó para que le ayudarán con trabajos de magia negra, a fin de que no lo capturara la policía, pero en realidad quería que no fuera agarrado por sus crímenes”.

Incluso les dijo que laboraba en el cementerio de San Lorenzo, en Iztapalapa, pero quienes lo trataron sabían “que estaba medio loco, que decía muchas cosas sin coherencia”.

“Yo prefiero trabajarle a gente sencilla, tranquila ya que es la gente más leal. Jamás piden cosas malas, solo que les vaya bien, que vendan mucho y que les salga bien sus cosas”, señaló Yasikod Boika.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here