Renuncia el tercer secretario de Salud en Río de Janeiro, Brasil

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El nombramiento del tercer secretario de Salud de Río de Janeiro en un mes reflejó este lunes la caótica gestión del estado más emblemático de Brasil frente al coronavirus y agravó una crisis generada por denuncias de corrupción que tienen al borde de la destitución al gobernador regional.

Fernando Ferry anunció este lunes su renuncia al cargo de secretario de Salud de Río de Janeiro en un video en el que dijo que intentó resolver los graves problemas generados por la pandemia pero que no podía seguir soportando las presiones para firmar contratos bajo sospecha.

Ferry tan sólo permaneció en el cargo poco más de un mes tras haber sustituido a Edmar Santos, destituido en medio de las investigaciones que la Fiscalía abrió contra el Gobierno regional por presuntos desvíos en los recursos destinados a adquirir materiales para el combate a la pandemia y montar hospitales de campaña para pacientes con COVID-19.

La gobernación de Río se abstuvo de comentar la renuncia de Ferry y los motivos que alegó y tan sólo divulgó un comunicado para anunciar el nombramiento del coronel Alex Bousquet, un médico del Cuerpo de Bomberos, como nuevo secretario regional de Salud.

El nuevo secretario, vinculado hace 20 años a los Bomberos, es especialista en terapia intensiva, ya comandó el Instituto de Asistencia a los Funcionarios del Estado de Río de Janeiro y fue médico socorrista de la petrolera Petrobras.

La sustitución se produce en momentos en que Río de Janeiro se confirma como el segundo estado en número de casos y de muertes causadas por el coronavirus en Brasil, después de Sao Paulo.

El rápido avance de la enfermedad en ambos estados convirtió a Brasil en el segundo país con mayor número de muertes por la enfermedad en el mundo, con 50,608 víctimas, y de contagios, con 1,084 millones de casos, y en uno de los nuevos epicentros mundiales de la pandemia.

Río de Janeiro, según el último boletín de la secretaría regional de Salud, sumaba hasta el domingo 8,875 muertes y 96,133 contagios.

Las crecientes cifras (el viernes el estado registró un récord de 6,061 nuevos casos) confirman el agravamiento de la pandemia en esta región y las proyecciones de los especialistas según las cuales aún faltan algunas semanas para el pico de la curva de contagios, lo que está previsto para julio.

Pese al agravamiento de la situación, el gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, inició hace dos semanas un proceso gradual de desescalada de las medidas de aislamiento social que impuso en marzo para intentar frenar la pandemia.

La caótica gestión de la pandemia llevó a la Asamblea Legislativa del Estado de Río de Janeiro a abrir hace dos semanas un juicio con fines destituyentes contra Witzel, quien ha sido salpicado directamente por las denuncias de desvíos de los recursos para el combate al coronavirus.

La apertura del juicio fue autorizada de forma unánime por los 69 diputados regionales que analizaron la petición de legisladores de la oposición.

En una de las primeras operaciones ordenadas por la Justicia en Brasil para combatir desvíos de recursos destinados a hospitales de campaña la Policía Federal registró el Palacio de Laranjeiras, residencia oficial de los gobernadores de Río, así como inmuebles particulares de Witzel y de su esposa.

Las sospechas de corruptelas surgieron en la primera quincena de abril, cuando la Policía arrestó al entonces subsecretario de Salud de Río de Janeior Gabriell Neves.

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