Lo lógico sería que las izquierdas se aliaran. Pero un escenario previsible es la alianza derecha-izquierda que las haga ganar en 2018.

Esta temporada electoral 2017-2018 promete ser singular. Amén de las extrañísimas situaciones sucedidas en los últimos días, como el reportaje de The New York Times acerca del espionaje del gobierno a periodistas y activistas —lo más sorprendente fue lo de los activistas antiobesidad, de verdad que el cabildeo a favor de los refresqueros, unido a la demanda, fueron un factor importante en la falta de integración de una política de salud pública para el control de la obesidad— y la aún más extraña respuesta presidencial negando la veracidad de la información. los ­diversos actores políticos parecen estarse posicionando de cara a las elecciones del 2018. Y todo esto en medio del más profundo ridículo diplomático hecho en México, literal, desde el famoso “comes y te vas…” ¿a quién se le ocurre no cabildear y amarrar los votos a favor antes de una moción contra el régimen de Nicolás ­Maduro en Venezuela, sabiendo que muchos países de la región dependen del petróleo venezolano? Una falta de perspectiva y prospectiva del papel actual de México en la diplomacia hemisférica, que no es más que el reflejo de la falta de oficio político que vive hoy el gobierno federal.

Mientras tanto, el arrancadero ya comenzó, y de una manera singular. El pasado domingo 25 de junio, Alejandra Barrales, lideresa del PRD, anunció que el CEN del PRD aprobó impulsar la instauración de un frente amplio democrático para la elección presidencial del 2018, con el propósito ulterior de lograr una transformación del país. Si bien, Barrales no especificó qué partido, se sobreentiende que se dirigió al PAN, sin excluir a Morena. Lo lógico sería que las izquierdas se aliaran. Pero el escenario previsible es la alianza derecha-izquierda.

Entretanto, Barrales tomó vísperas y llamo a la unificación de las oposiciones para derrocar al PRI-gobierno. Lo interesante es que la propuesta es que los partidos se unan sin candidato presidencial. ¿Será que a la mera hora la idea será poner un candidato ciudadano, consensuado entre todos los participantes?

Tanto Barrales como Ricardo Anaya sueñan con el frente opositor para sacar al PRI de Los Pinos e impedir que gane Morena. Barrales no está cerrada a la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador acepte una alianza, aunque éste último no parece plausible, porque López Obrador sólo quiere al PT.

La construcción de un frente amplio opositor implica la creación de una serie de condiciones para ­ponerse de acuerdo en cómo ponerse de acuerdo, básicamente, en lo concerniente a programas de gobierno que permitan incluir elementos de todos los grupos que se adscriban al frente y, de manera muy especial, cómo seleccionar al abanderado presidencial del frente. Se requiere de una persona que reúna características programáticas plurales, que sea de las confianzas de todos los involucrados y que, además, sea un candidato atrayente. No sé dónde van a encontrar semejante portento, pero algo se les tiene que ocurrir antes del próximo 11 de noviembre.

En el PRD, al menos la primera plana, parece apoyar a Barrales. Ahí estaban acompañándola en la conferencia de prensa la secretaria general Beatriz Mujica; el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera; Arturo Núñez, gobernador de Tabasco; Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán; Juan Zepeda, excandidato al gobierno del Estado de México. La presencia de Zepeda podría indicar que Héctor Bautista, líder de ADN, quiere montar a Zepeda en el frente opositor para lanzar su candidatura presidencial. Eso se dice y se comenta.

Al interior del PRD, René Bejarano y Dolores ­Padierna, líderes de Izquierda Democrática Nacional (IDN), han mostrado su desazón y cuestionan la intencionalidad de hacer una alianza con la derecha. Bejarano acusó a Nueva Izquierda (Los Chuchos), a ADN y Vanguardia Progresista, de Héctor Serrano —­actual secretario de Movilidad del gobierno de Miguel Ángel Mancera— de fraguar la creación del frente amplio con el PAN con miras al 2018.

Por su parte, el senador Luis Sánchez, expresidente municipal de Nezahualcóyotl y cercanísimo al líder de ADN, Héctor Bautista, dijo que aceptarían el frente opositor, siempre y cuando el candidato no fuese ni Ricardo Anaya ni Margarita Zavala ni Rafael Moreno Valle, lo que parece avalar que ADN ya tiene un prospecto de candidato…

Al menos hay que decir que ADN e IDN son consecuentes, por lo menos ideológicamente. Resulta evidente que Bejarano y sus huestes no van con el frente opositor y que probablemente encabezarán el éxodo de perredistas a Morena, una vez que Mancera deje la jefatura de gobierno capitalina. Ahora falta ver si López Obrador acepta a Bejarano, pues no es muy claro que lo haya perdonado del episodio de las ligas, aunque si éste aporta un número considerable de votos, pues no habría motivos tan serios para negarle la entrada.

El PAN recibió la propuesta diferenciadamente. Fue una noticia bienvenida por el presidente del CEN del PAN, Ricardo Anaya, quien ya había planchado el tema en el CEN desde la madrugada del viernes 23. El CEN coincidió en “promover un acercamiento con diferentes actores políticos, sociales y académicos a fin de trabajar en la construcción de un frente amplio opositor de cara a las elecciones federales del 2018, con el objetivo de lograr un cambio de régimen en México y sentar las bases de un gobierno honesto y de resultados”.
Tanto Margarita Zavala como Rafael Moreno Valle consideraron al frente como una opción plausible.

Lo extraño es que el excanciller Luis Ernesto ­Derbez y los senadores Ernesto Ruffo y Juan Carlos Romero Hicks —quienes han expresado su intención por contender por la candidatura panista— buscan conformar un frente común que tenga como prioridad la elaboración de una propuesta competitiva y viable que pueda ser consensuada internamente para frenar las pugnas generadas por Anaya, Zavala y Moreno Valle. Eso quiere decir que un sector nada despreciable del PAN no estaría del todo conforme con un frente amplio opositor… si antes no hay orden en casa.

Hay que reconocer que la propuesta ha hecho mella fuera del PAN y del PRD. El líder del PVEM, Carlos Alberto Puente, manifestó la posibilidad de integrarse al frente amplio opositor. Eso sí es sorpresa, pues el PVEM tradicionalmente ha hecho alianza con el PRI y ha recibido, al menos la Secretaría de Medio Ambiente. Una de dos: o está pensando que el PRI va a perder o está chantajeando para ver qué más ganan a cambio de su apoyo. Me inclino a creer lo segundo.

Por lo que toca al Partido Encuentro Social, no muestra, por ahora, interés en aliarse con el PAN y el PRD. A lo mejor Hugo Eric Flores considera que es mejor esperar a ver quién es el candidato priista, y en una de esas se convierte en el sustituto del Verde Ecologista. Aunque se dice que, si el candidato no es Miguel ­Ángel Osorio, no verían con malos ojos unirse al frente amplio.

Como sea, los grandes partidos nacionales están dejando atrás, al menos momentáneamente, sus diferencias para construir un acuerdo con dos propósitos: sacar al PRI de Los Pinos y constituir una alternativa a Morena. Habrá que ver qué pasa antes del 11 de noviembre. Seguro habrá más sorpresas.

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