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Ya que no habíamos dado ninguno, es de celebrar el paso del Presidente para legalizar el uso médico de la cannabis. Pero es corto: el paso largo será cuando el Estado administre la producción y venta para acabar con el mercado negro que sólo da ganancias a los narcotraficantes.
El Presidente reconoció ayer en la ONU que la guerra contra las drogas no inhibe la producción, tráfico y consumo. Por reglas diplomáticas no era el foro para decirlo, pero le faltó agregar que en esa guerra a México sólo le ha tocado poner muertos y presos.

En los últimos ocho años 332 mil 179 mexicanos fueron detenidos por posesión y consumo de mariguana: el 73 por ciento de las 453 mil 69 personas aprehendidas por delitos contra la salud.

Peor, de esos detenidos, cien mil portaban cantidades de marihuana menores a 200 pesos. Porque México es el país latinoamericano que menor cantidad de mariguana permite portar para consumo personal:

–México, hasta cinco gramos.

–Ecuador, 10 gramos.

— Colombia, 20.

— Uruguay, 40.

Además, México contó 250 mil 313 muertes violentas, sólo desde el 2000, en la guerra contra las drogas planteada en 1972 por Richard Nixon, afirmando que “todos los desgraciados que están a favor de legalizar la marihuana son judíos”.

Por ejemplo, en 2014, mientras Estados Unidos comenzaba la legalización de la cannabis y obtenía ganancias anuales por 400 millones de dólares (según la empresa investigadora Ibis World), aquí se registraron 17 mil 324 homicidios, a un promedio de mil 443 cada mes.

Para más, de acuerdo con Ibis World la venta legal de mariguana en el país que inició la lucha contra las drogas crecerá de manera sostenida hasta alcanzar los 22 mil 800 millones de dólares en 2020; mientras México seguirá poniendo los muertos, los presos y la descomposición de su tejido social.

¿Qué debe hacer México, que vaya más allá de la legalización de la cannabis para uso médico? Dejar de subsidiar a Estados Unidos en ese tema y que el Estado administre la producción y venta de la mariguana desde la autoproducción hasta las licencias de comercio controlado.

Porque con la legalización medicinal, la mariguana seguirá estando en el mercado negro, que genera muertos, violencia y presos en México, gastando en ello nueve mil millones de dólares en instituciones para perseguir y penalizar a los consumidores y a sus proveedores ilegales.

Y algo esencial: sólo el 1.7 por ciento de los mexicanos consume drogas habitualmente. Sin embargo, el 98 por ciento restante paga las consecuencias. Por tanto, el paso grande tiene que ir en ese sentido:

Resolver el gran problema que generan los consumidores y que pagan… los que no son consumidores.

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