CIUDAD DE MÉXICO.-El anuncio de la ayuda financiera a Pemex sólo es el inicio de un largo plan de cirugías para adelgazar a la compañía petrolera y acomodarla a un nuevo mundo de precios de petróleo bajos en un entorno más competitivo. Aunque aliviana los problemas de liquidez de corto plazo, la empresa enfrenta problemas de solvencia.

1. El anuncio del plan de ayuda financiera a Petróleos Mexicanos (Pemex) no se desveló sino hasta que se supo de cuánto dinero iba a disponer la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de los remanentes de Banco de México (Banxico). La gran noticia fue que la cifra que les transfirió Banxico por remanentes de 2015 fue récord, de 239,094 millones de pesos (mdp). Para que se hagan una idea, en 2014 el remanente fue de sólo 31,499 mdp.

a1

2. Por Ley, el gobierno puede utilizar hasta 70% de los remanentes para amortizar deuda pública. Y utilizó todo ese margen. De modo que 167,000 millones de pesos se destinarán a ese propósito. El resto de los remanentes se asignarán al Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (70,000 mdp), y un monto marginal, de en torno a 1,700 mdp, para realizar aportaciones a organismos internacionales. Aunque el dinero de Banxico no se utilizará directamente para el auxilio de Pemex, el hecho de que parte de esos ingresos, los 167,000 mdp destinados a la recompra de deuda, reduzcan los Requerimientos Financieros del Sector Público y mejoren su posición financiera abre espacio para dirigir recursos hacia la empresa petrolera sin desestabilizar los planes de austeridad.

3. Así, la ayuda total que recibirá Pemex se eleva a 123,500 mdp a través de tres mecanismos: uno, una inyección directa de capital de 26,500 mdp, la cual fue desembolsada el viernes; dos, un bono de deuda pública por un monto de 47,000 mdp; y tres, un cambio en el régimen fiscal que reducirá la carga tributaria de Pemex y le reportará un ahorro de 50,000 mdp, lo que significa un buen soplo de liquidez. Por tanto, de los 167,000 mdp con lo que el gobierno fortalecerá sus finanzas este año dio espacio para liberar recursos a Pemex por 123,500 mdp, o tres cuartas partes del total.

4. El destino de esos recursos son en esencia dos: pagar a proveedores y cubrir el gasto en pensiones. Dado que los 47,000 mdp del bono estarán destinados, íntegramente, al pago de pensiones y jubilaciones como parte de un programa de reducción del pasivo laboral de Pemex, restan 76,000 mdp para pagar a proveedores. Al final del año pasado, la deuda a proveedores ascendía a 158,000 mdp, por lo que con esos recursos se podría reducir el monto de esos pasivos a algo así como 80,000 mdp. La deuda a proveedores se ha disparado en lo que llevamos de sexenio, pues al final de 2012 apenas era de 62,000 mdp.

5. El problema de liquidez de Pemex se ha agravado con la caída de los precios del petróleo y la menor plataforma petrolera. Eso ha reducido el activo circulante, que en el 2015 se redujo un 4.6%, registrando un sustancial declive tanto las cuentas y documentos por cobrar (-27.6%), inventarios (-11.3%) y efectivo (-7.8%). Esos declives se vieron en parte contrarrestados por el rubro de “activos no corrientes para su disposición, que supuso la entrada de más de 33,000 mdp. Aun así, la diferencia entre el activo circulante y su pasivo a corto plazo, el llamado capital de trabajo, es negativo en 172,000 mdp, cuando tradicionalmente ha sido positivo.

6. Por tanto, la ayuda financiera a Pemex alivia su problema de liquidez en el corto plazo. Sin embargo, el problema de la petrolera es estructural. Pemex es un mastodonte con 150,000 empleados, un número muy superior a los 93,000 de Royal Dutch Shell, los 84,000 de British Petroleum, los 73,500 de Exxon Mobil o los 78,000 de Petrobras. Como demostró un estudio del Centro de Investigación para el Desarrollo A.C (CIDAC) en el año de 2013, Pemex es más improductiva que esas otras petroleras medida por el número de barriles diarios por persona ocupada con un promedio de 24.5 barriles.

a2

7. Pero no sólo es la sobrepoblación de Pemex para una plataforma petrolera que, para colmo, ha sufrido un continuo declive. Es además el oneroso esquema de pensiones con el que cuentan sus retirados. De este modo, el pasivo laboral de la empresa es astronómico: el rubro de “reserva de beneficios a los empleados”, que incluye pensiones, jubilaciones y gastos médicos trabajadores activos y retirados, cerró 2015 en 1.279 billones de pesos. Esa cifra supone una reducción de 13.2% respecto al cierre de 2014, pero representa 48% de sus pasivos de largo plazo, y un 65% del total de activos de la compañía.

8. Su pasivo laboral, por tanto, supone un grave problema para la sostenibilidad de la empresa. El otro problema es su deuda financiera de largo plazo. En 2015, se elevó a 1.301 billones de pesos, un incremento del 30.4%. Al inicio del sexenio apenas era de 673,000 mdp, por lo que en apenas tres años se ha más que duplicado. Esa tendencia se ha debido, sobre todo, a las continuas pérdidas de la petrolera, que ha encadenado 13 trimestres consecutivos de pérdidas (sólo el año pasado fue de 521,600 mdp), a la elevada deuda en dólares y a la fuerte depreciación del peso en estos años, que ha magnificado los pasivos en moneda nacional. No hay que perder de vista que un 77.3% de la deuda financiera está denominada en dólares.

9. Las continuas pérdidas, el elevado pasivo laboral y el aumento de la deuda de Pemex en un contexto de bajos precios y menor producción pone a la compañía en una situación comprometida. A final del año pasado, el valor total de sus activos ascendía a 1.967 billones de pesos, debido sobre todo al menos valor de sus activos fijos, los pozos, ductos, inmuebles planta y equipo, en un entorno de escasa inversión. Por otro lado, los pasivos se elevaban a 3.107 billones, lo que implica un patrimonio neto negativo de 1.100 billones comparado con -271,000 mdp en el 2012. Es verdad que en los últimos años, Pemex ha mostrado un patrimonio neto negativo: el problema es su actual dimensión, lo que pone en entredicho su solvencia si no fuera porque el gobierno federal la está respaldando. Técnicamente, Pemex está quebrada.

a3

10. Es por eso que los problemas de Pemex y su credibilidad crediticia se traslada a todo el gobierno federal. El deterioro crediticio de la empresa petrolera, condicionada por la evolución de los precios del petróleo, ha arrastrado así la percepción de riesgo de la deuda gobierno mexicano. El punto más álgido se registró a finales de enero y principios de febrero: el seguro contra el riesgo de impago de los bonos de Pemex se disparó a 471 pbs, en tanto el de los bonos soberanos de México se elevó a 232 pbs. El peso a su vez era vapuleado y llegaba a los 19.15 pesos. Ante esas circunstancias, el 17 de febrero, el gobierno y Banxico salieron al alimón a tratar de restablecer la confianza en las finanzas públicas y de Pemex, a quien le tocó apechugar con un recorte de 100,000 mdp. La jugada, en un contexto en el que ha regresado al optimismo al mercado y el precio del petróleo ha rebotado, ha surtido efecto. Sin embargo, esto no es más que un paliativo: la empresa necesita reacomodarse a un nuevo mundo de precios de petróleo más baratos en medio de un sector más competitivo. Por tanto, esto sólo es el principio de un largo plan de cirugías y operaciones de adelgazamiento.

a4

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here