Desde hace tiempo, la NASA se ha dedicado a probar la posibilidad de imprimir en 3D directamente desde el espacio los objetos y herramientas que necesitan para la operación de la Estación Espacial Internacional (EEI).

Para lograrlo, han contado con el apoyo de la empresa Made In Space, que ha desarrollado una tecnología de fabricación que funciona a gravedad cero, capaz de dar forma a prácticamente cualquier objetos que necesiten los astronautas.

El pasado 10 de agosto la NASA hizo público un comunicado con el poético título de “La geometría del éxito”, en el que destacaba los avances obtenidos por Archinaut, nombre del proyecto que pretende poner en el espacio una plataforma integrada por una impresora 3D y un brazo robótico capaz de funcionar de forma autónoma para imprimir y ensamblar grandes estructuras sin la intervención de astronautas.

Las pruebas fueron realizadas en una cámara de vacío del Laboratorio de Evaluación de Ingeniería del Centro de Investigación Ames en Moffett Field, California, y para Trudy Kortes, director del programa en la sede de la NASA de Washington, la posibilidad de que el proyecto Archinaut sea un éxito se trata de “un elemento clave para una infraestructura espacial que permitirá futuras misiones de exploración en todo el sistema solar. Hitos como éstos son cruciales para el futuro”.

En lugar de desplegar una gran flota de cohetes -lo que resulta enormemente costoso- podremos, si Archinaut evoluciona como esperan sus responsables, fabricar objetos directamente en el espacio.

Una de las empresas implicadas en el proyecto es Made in Space. Andrew Rush, presidente de la compañía, cree que las posibilidades que brinda la impresión 3D en el espacio no sólo son útiles para la carrera espacial: “nuestra idea es utilizar la cualidades que brinda el espacio para dar valor a objetos que utilizaremos en la Tierra”.

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