Mobileye podría ser una empresa perfectamente desconocida para muchos. Sin embargo, su tecnología de prevención de accidentes está instalada en más de 15 millones de autos alrededor del mundo. En total, unos 313 modelos (de 27 marcas distintas) trabajan con esta empresa israelí, encargada de desarrollar el sistema de autoconducción de los vehículos Tesla y que acaba de ser adquirida por Intel en 15.300 millones de dólares.

En la Argentina, por ejemplo, lleva su chip incorporado la Chevrolet Tracker (modelo LTZ+) o el Ford Mondeo, Kuga y Focus (Active City Stop, por ejemplo), y modelos de Audi, Honda o Peugeot. Pero también existe la posibilidad de que lo instale cualquier vehículo sin necesidad de esperar a que venga de fábrica.

La combinación del hardware (una cámara y un chip) y el software (que realiza cálculos inmediatos) de esta empresa previenen por ejemplo los choques frontales o los cambios de carril por distracción. Básicamente crea sistemas de visión para máquinas y algoritmos de detección de movimiento. Es como tener un “tercer ojo” continuamente enfocado hacia la ruta que mide la distancia relativa y la velocidad de varios objetos, calculando los riesgos de colisión en tiempo real. Y lo más importante: emite alertas para que el conductor reaccione a tiempo.

Ernesto Pesochinsky hace 32 años emigró a Israel y dirige las ventas para América latina. Es uno de los dos argentinos que forman parte de una empresa que tiene más de 700 empleados y trabaja en la sede central de Jerusalén. “La seguridad vial en Latinoamérica tiende bastante a cero. Hay lugares peores, otros mejores. En Argentina hay más propagandas que en otros lugares. Pero la seguridad vial es es un problema de todo el mundo”, asegura el ingeniero electrónico recibido en la UTN de Córdoba.

En algunos países, cuenta Pesochinsky, hay regulaciones que ayudan a que se adopte esta tecnología. Se pide que tengan sistemas de alerta de colisión frontal, advertencia ante una salida de carril y avisos ante una distancia imprudente. En Israel, estas son las condiciones necesarias para conducir un vehículo de más de 3.5 toneladas.

Además, existen subvenciones del Estado para los importadores que incorporen estos sistemas en sus vehículos. En España, Portugal, Austria, China, Corea del Sur y Japón trabajan en legislaciones similares y a nivel global Mobileye compite con firmas como Autoliv, Bosch o Delphi, entre muchas otras, que proveen este tipo de servicios con el mismo objetivo.

El sistema se coloca en la parte posterior del espejo retrovisor, donde van la cámara y el chip. Una pantalla pequeña emite las alertas y, desde allí, es capaz de advertir dos segundos antes de una inminente colisión por una imprudente distancia, por ejemplo. El sistema distingue objetos y puede diferenciar, incluso, entre un peatón y un vehículo.

La mayoría de los vehículos está en condiciones de adoptarlo. “La única limitación tiene que ver con autos cuyo velocímetro sea mecánico. Si es análogo o digital, sirve, por lo cual casi todos”, explica Cristian Muller, director de AIMG, la empresa que lo instala en el país.

Además de los avisos por colisión y cambios de carril (dependiendo de cuántos módulos habilitó el fabricante), la versión para consumidores detecta las señales de tránsito y puede determinar, por ejemplo, cuál es la máxima permitida y emitir una señal de alerta en una pequeña pantalla. También puede ofrecer señales sonoras o incluso emitir vibraciones en el volante o el asiento. Además, puede regular automáticamente las luces largas.

El costo del producto en el país es de 18 mil pesos y es reutilizable, ya que en caso de que alguien cambie de auto, se puede transferir de uno a otro por alrededor de 2 mil pesos.

El auto autónomo, el gran objetivo

Además de las unidades de OEM (fabricantes) y aftermarket (para consumidores) Mobileye desarrolla la tecnología para los vehículos autónomos: ya está trabajando con Audi, BMW, General Motors, Nissan, Tesla, Volkswagen y Volvo en brindar un sistema de prevención de choques y un piloto automático. En 2021 saldrá el primero de BMW. Esta nueva área de exploración fue la justificación que utilizó Brian Krzanich, CEO de Intel, para autorizar la compra: “El coche del futuro se va a parecer mucho más a un servidor”, explicó. El MIT eligió a esta empresa en el sexto puesto de las empresas más inteligentes del año en 2016.

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