Microsoft ve una amenaza creciente en el aumento de las ofensivas cibernéticas de los gobiernos en contra de los ciudadanos.

Washington.— En privacidad y ciberseguridad, los próximos 12 meses no serán un año típico. La nueva normatividad europea para la protección de datos personales (GDPR) y los crecientes ataques cibernéticos de escala global han puesto grandes desafíos a las empresas para proteger la integridad de la información de los ciudadanos.

Pero Brad Smith, presidente y director jurídico de Microsoft, ve una amenaza creciente en el aumento de las ofensivas cibernéticas de los gobiernos en contra de los ciudadanos.

Los ataques e intrusiones en el Partido Demócrata de Estados Unidos en las pasadas elecciones sirven de ejemplo perfecto para evidenciar las agresiones en contra de “las bases fundamentales de las democracias” pero enumera ataques en contra de infraestructura crítica civil como hospitales, redes de energía o de servicios básicos como agua.

En México, este problema se ha evidenciado con el espionaje de las comunicaciones de la sociedad civil, mediante malware y otras herramientas tecnológicas de uso exclusivo del gobierno y que han sido adquiridas por las autoridades federales.

El directivo fue enfático en su llamado a la comunidad global para unirse a una causa: la defensa y no la ofensiva cibernética en contra de la sociedad civil en todo el mundo.

“No vamos a ayudar a ningún gobierno a atacar a ninguno de nuestros consumidores. Nosotros ayudaremos a defender a cada consumidor en cualquier lugar del mundo”, dijo Smith durante la tercera jornada del encuentro Microsoft Inspire 2017.

El escenario de la conferencia más grande de la compañía para sus socios de negocio le sirve a Smith para insistir en el llamado a crear un acuerdo global entre los Estados en el que se comprometan a no atacar la infraestructura de la sociedad civil en la era de las armas cibernéticas. El directivo propone una “Convención de Ginebra Digital” en referencia al acuerdo de la Segunda Guerra Mundial.

Y con el acuerdo, Smith quiere una suerte de “Suiza Digital” que sea un espacio neutral donde se pueda depositar la confianza de la comunidad internacional en el ambiente digital.

“Esto debe ser de alcance global y de importancia suprema. Estamos en una época muy seria. En la Segunda Guerra Mundial todos acordaron La protección de los ciudadanos en tiempos de guerra. El año pasado vivimos ataques a la sociedad civil en tiempos de paz”, alertó.

Lejos de la victoria

Las ciberofensivas estatales son sólo algunas piezas en el complejo rompecabezas de la seguridad digital, una esfera en la que los ciudadanos depositan cada vez más sus interacciones con el mundo, desde la perspectiva económica, política y social.

La ola de ataques del ransomware WannaCry —que utilizó herramientas cibernéticas de espionaje robadas de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense— evidenció además la vulnerabilidad en la que viven los usuarios.

Smith cuestionó la persistencia de sistemas obsoletos de Microsoft como Windows XP, que data de hace 16 años y es “extremadamente vulnerable”, contra otras tecnologías como el primer iPhone o el iPod.

“Windows XP fue un gran sistema en su tiempo, pero ese tiempo ya pasó. Necesitamos tecnologías modernas para lidiar con las amenazas actuales”, dijo.
Cifras ofrecidas por el directivo refieren que en el último año, unos 2,000 millones de registros fueron comprometidos con un costo de 15 millones de dólares por brecha a cada negocio afectado.

“Estamos lejos de declarar la victoria. Los invidentes recientes prueban que esto es una responsabilidad compartida con nuestros consumidores para implementar las medidas de seguridad importantes y fundamentales”, dijo.

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