Tiroteo en Texas habría sido por “problemas domésticos”, agresor amenazó a suegra

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Para seguir dándole el avión al presidente Donald Trump, quien asegura que la masacre que se dio el pasado domingo en una iglesia en Texas no fue por culpa del (des)control de armas, sino por un “problema mental” del agresor, ahora la policía apunta un móvil que, de ser razón suficiente para echar plomazos, ya habría desatado lluvia de balas por todos lados: problemas domésticos, específicamente con la suegra.

De acuerdo con El País, las investigaciones que hasta el momento han realizado las autoridades estadounidenses apuntan a que Devin Kelley, el responsable del asesinato de 26 personas en la iglesia baptista de Sutherland Springs, tenía broncas con su suegra.

Por ello, ya había amenazado con atacar en la parroquia a la que la venerable señora acudía… y porque los caminos del Señor son misteriosos, el día de la masacre la señora en cuestión ni había ido a la iglesia.

Pero, por increíble que parezca y a pesar de que allá lo vivieron en carne propia, habitantes de la zona rural en la que sucedieron los lamentables hechos dan la razón a Trump: las armas no son el problema, comenta el expolicía Charlie Young, quien señala que si hay que responsabilizar a alguien por lo ocurrido el domingo pasado, es “al diablo”.

“Él sabe que cada vez falta menos para el día de la llegada de Jesús y está aprovechando el tiempo que le queda”. Al hombre de 71 años se une uno igual de pin%&/e loco que piensa de la misma manera: Connie Ring, de 82 años. Para el extrailero, no hay “ningún problema” en la regulación de armas. “Ellas no matan. Matan las personas. Nosotros hemos crecido entre armas y nunca hemos tenido problemas”.

En fin, mientras los dos venerables señores aseguran que a Kelley lo poseyó Satanás para tomar dos armas y disparar a sangre fría contra los asistentes a la iglesia de Sutherland Springs, para luego recibir un tiro mientras intentaba huir, las autoridades siguen indagando sobre las motivaciones que lo habrían llevado a cometer tal acto.

Y aunque los problemas domésticos serían un excelente elemento para darle carpetazo al asunto, está un pequeño detalle: la suegra no asistió ese día a misa. “Sabemos que sus suegros vinieron a la iglesia aquí de vez en cuando”, señaló el sheriff del condado de Wilson, Joe Tackitt… sin embargo “no estuvieron aquí ayer. Así que no sabemos por qué se presentó”, agregó.

Nada que ver que, pese al historial de agresiones que se cargaba, Kelley no haya tenido broncas para adquirir armas: se enlistó en la Fuerza Aérea y dos años después fue sometido a la corte marcial por maltratar a su esposa. Además, también fue acusado de golpear a su hijo.

No un mape y ya: lo hizo con tal fuerza que, presuntamente, le fracturó el cráneo. Por otra parte, en Colorado, se le acusó de crueldad animal, luego de ser visto golpeando varias veces a un perro… y para rematar, en Texas, fue reportado por abuso contra su novia. Ponerle un arma en las manos fue como dejar pólvora cerca de la lumbre y esperar “a ver” qué pasa.

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