Doce reclusos en la ciudad de Jasper, Alabama, se escaparon este fin de semana usando un truco que no está en los libros: aplicando mantequilla de maní para oscurecer los números de una celda.

Los prisioneros aprovecharon que se encontraba de servicio un guardia nuevo, con escaso conocimiento de la cárcel.

“Cambiaron el número sobre la puerta con mantequilla de maní”, explicó el alguacil James Underwood en conferencia de prensa. “Luego gritaron para que el guardia abriera la puerta, pero el número que los presos le dieron al guardia era el de la puerta de salida. Y, sin saberlo, él abrió ese candado y salieron”.

El grupo huyó usando sus uniformes de color naranja y mantas para pasar por encima de una cerca con alambre en la tarde del domingo. Superaron el obstáculo en menos de 10 minutos.

El alguacil dijo que los reclusos “se dispersaron en todas direcciones”, pero todos excepto uno, Brady Andrew Kilpatrick, fueron capturados en ocho horas. Underwood dijo que esperaba que Kilpatrick, de 24 años, quien cumple condena por tráfico de drogas, sea capturado pronto.

La mayoría de los reclusos fueron hallados en el área de Jasper, a unos 56 kilómetros de Birmingham. Dos de ellos están presos por homicidio. Todos fueron arrestados sin violencia, y la única persona herida fue un preso que se cortó el pulgar al escalar la valla, dijo el alguacil.

“Se aprovecharon de un joven que no había estado aquí mucho tiempo” dijo Underwood, y explicó que tenían que vigilar 150 internos a la vez.

La mantequilla de maní está fácilmente disponible en las prisiones, porque según Underwood, a los prisioneros “les encantan los sándwiches de mantequilla de maní”.

Sólo que nadie sabía que ese alimento podría ser tan versátil.

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