Cancún.-Pocas patrullas e insuficientes elementos de Seguridad Pública. Ese es el panorama que se vive en Cancún, donde el clima de violencia y tensión es más fuerte con cada día que pasa, derivado del elevado índice de asaltos a transeúntes, robos a comercios y casas habitación, que la corporación es incapaz de responder de manera oportuna debido a la carencia de unidades.

Para colmo, se redujeron los sectores de once a siete, lo que significa que las zonas a “vigilar” se ampliaron con el mismo número de patrullas, cuyos elementos no se dan abasto para realizar recorridos y atender los llamados de auxilio de la población, a lo que se añade que en muchas ocasiones el presupuesto de combustible no alcanza para todas las unidades.

Además, muchas patrullas duermen el sueño de los justos en talleres mecánicos a la espera de ser reparadas, a veces por varios meses y se han dado casos en los que las patrullas quedan inservibles debido a las grandes cantidades de óxido acumulado en sus piezas.

Los mismos policías reconocen que en estas condiciones es imposible trabajar y señalan que si no hay suficientes patrullajes en las regiones y áreas más conflictivas es por la simple y sencilla razón de que las unidades son muy pocas, por lo que en muchas ocasiones una patrulla se ve en la obligación de atender reportes en puntos de Cancún distantes uno de otro, tal como sucedió el sábado, cuando desconocidos asaltaron una farmacia Yza en el fraccionamiento San Antonio, a la altura de la Ruta 4 y los mismos uniformados que atendieron este reporte como primeros respondientes tuvieron que desplazarse minutos después hasta el fraccionamiento Las Palmas para atender otro reporte de robo a una farmacia de la misma cadena.

Ante este panorama, no es de extrañar que los residentes en regiones y zonas conflictivas de Cancún se sientan desprotegidos por las mismas autoridades que deberían garantizar su seguridad, lo que obliga a muchos comerciantes y particulares a tomar medidas de autoprotección conforme a sus posibilidades económicas.

Entre microempresarios y ciudadanos en general la queja es la misma en cualquier punto de Cancún, inclusive en el primer cuadro de la ciudad: no hay patrullajes de Seguridad Pública ni de alguna otra corporación y sólo se ven unidades cuando se les ocurre hacer operativos de revisión en los que solamente detienen vehículos en los que viajan familias o trabajadores, mientras que si por los retenes pasa alguna camioneta lujosa con vidrios polarizados, no hay un solo elemento que se atreva a marcarles el alto, por si se sueltan los balazos.

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