Halloween: ¿Por qué nos gusta sentir miedo?

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Llegó la última semana de octubre y, entre más se acerca el último día del mes, cuando se celebra el Halloween o Noche de Brujas, más nos vemos rodeados de cosas espantosas: desde terroríficos adornos hasta sangrientos disfraces y macabras máscaras; desde películas de horror hasta casas embrujadas.

Si eres fanático de esta fecha, lo más probable es que disfrutes de sentir miedo pero, ¿sabes por qué?

Gozar el miedo

Puede sonar extraño pero, para algunas personas, el miedo puede sentirse bien. Esto se debe a lo que sucede en sus cerebros al enfrentarse a una situación que les causa temor.

El primer y más importante ingrediente de la receta para gozar de esta sensación es la dopamina, un neurotransmisor que en algunos individuos se libera cuando se asustan. Así lo dijo Margee Kerr, socióloga y autora del libro SCREAM: Chilling Adventures in the Science of Fear (GRITA: Aventuras escalofriantes en la ciencia del miedo), a NBC News.

Christopher Bader, profesor de sociología en la Universidad de Chapman ubicada en Orange, California, y líder del grupo de investigadores detrás de la Survey of American Fears (Encuesta sobre los temores estadounidenses), estuvo de acuerdo.

“Las respuestas al miedo producen, además, endorfinas”, el segundo elemento de esta receta, el cual “puede funcionar como una suerte de ‘droga’ natural”, detalló.

Kerr agregó que otros químicos que nos hacen sentir bien también pueden entrar en juego con el miedo, como la serotonina y la oxitocina, ya que son liberadas para preparar al cuerpo para luchar o huir, para sobrevivir.

La clave está en cuáles de estos neurotransmisores se hacen presentes y en qué cantidades, ya que cada persona experimenta y enfrenta el temor de manera diferente. ¿Quién o qué regula esto? La amígdala, es decir, la parte del sistema límbico que se encarga de procesar y almacenar las reacciones emocionales.

Pero hasta los más valientes tienen límites. De acuerdo con Bader, incluso a aquellos a quienes les gusta el miedo no suele agradarles saber que no tienen control de la situación.

“Por ejemplo, ir a una casa embrujada en Halloween es divertido porque te asustaras pero, también podrás irte cuando quieras. (…) Sucede lo contrario cuando le temes a volar y sabes que no podrás bajar del avión aunque quieras”, detalló.

El experto agregó que los seres humanos también difieren en la cantidad de control que necesitan sentir para disfrutar de una situación “aterradora”.

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