El eclipse parcial de Sol que se registrará este 21 de agosto al mediodía ha generado una gran expectación pero, también, incertidumbre y algunos mitos —como que afectaría a las mujeres embarazadas— de los cuales no se tienen pruebas fehacientes.

Sin embargo, existen algunos cambios que se sabe con certeza que pueden ocurrir en los seres vivos debido a tal fenómeno. A continuación te explicamos algunos de ellos:

Pérdida de peso

Sin dieta ni ejercicio, este día todos pesaremos medio kilo menos gracias al eclipse de Sol ya que, como lo recordó la agencia espacial estadounidense, la NASA, “estamos bajo la influencia gravitacional de la Tierra, la Luna y el Sol”.

En el momento en el que el fenómeno ocurra, nuestro planeta se encontrará a unos 151.4 millones de kilómetros del astro, detalló la agencia, mientras que su satélite natural estará a 365,649 kilómetros de la Tierra.

Así, con base en la Ley de la Gravedad de Newton, se calculó como ejemplo la diferencia que se presentará en las personas que pesan 80 kilogramos (Kg).

“La Tierra aporta 784.1 newtons de fuerza (unos 79 Kg), la Luna aporta 0.0029 newtons (0,02 Kg) y el Sol 0.4633 newtons (0.45 Kg). Pero, como la Tierra rota, ésta también aporta una fuerza centrífuga ‘anti-gravedad’”, explicó la agencia.

Tomando las posiciones del Sol, de la Luna y esta fuerza ‘anti-gravedad’ en cuenta, la NASA concluyó que un ser humano de 80 kilogramos podría ‘adelgazar’ 0.48 kilogramos durante el eclipse.

Intercambio de papeles

El eclipse de Sol de este lunes servirá también para estudiar el comportamiento y las reacciones tanto de los animales como las plantas al encontrarse con la oscuridad en pleno día, ya que se sabe que pueden confundirla con la noche.

Durante fenómenos similares ocurridos anteriormente, recordaron los expertos, se observó que algunas especies de pájaros dejaron de cantar y que roedores como las ardillas regresaron a sus madrigueras. Por el contrario, animales nocturnos como los murciélagos se despertaron.

Además, algunos investigadores han dado cuenta de vacas, caballos y patos que mostraron nerviosismo ante la repentina falta de luz solar (Klaus Reiter, 1999).

 

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