El país no está muy lejos de su punto más alto de inflación, dijo este viernes el aun gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens.

“El banco va a seguir vigilante de todos los determinantes de inflación y actuaremos en la dirección oportuna, pero cuando menos, con base en la información de hoy, es muy factible que no estemos muy lejos de un nivel máximo de inflación”, afirmó.

Tras un evento con el presidente de la Reserva Federal de Dallas, Robert Kaplan, dijo que la política monetaria tiene un defecto rezagado sobre la inflación y recordó que en el último comunicado de política monetaria la mayoría de la Junta consideró el nivel de tasas sea congruente con la convergencia del 3.0 por ciento.

“Lo que nosotros anticipamos es que esa convergencia continúe y se acelere sobre todo a inicios del año entrante. Yo creo que no estamos muy lejanos a ver el nivel más alto de inflación y luego entremos en una tendencia clara de inflación descendente”.

Asimismo, Carstens apuntó que hacia 2018 el banco central buscará constantemente dar certidumbre, ya que el mandato y la institucionalidad de la institución trasciende los períodos esenciales y eso es fuente de certidumbre.

En junio, la inflación interanual de México se aceleró hasta el 6.31%, su mayor nivel en ocho años y medio.

Sobre los recientes incrementos a la tasa de interés clave que la entidad monetaria ha aplicado para mantener a raya el alza sostenida de los precios, Carstens dijo que “la política monetaria tiene un efecto rezagado sobre la inflación”.

Carstens habló en un evento conjunto con el presidente de la Reserva Federal de Dallas, Robert Kaplan, en la Ciudad de México.

En su más reciente decisión de política monetaria, el Banxico aumentó la tasa referencial en 25 puntos base a un rango de 7.00 por ciento.

Deja el Banxico orgulloso de incremenar su independencia

A pesar que la inflación está en su mayor nivel en más de ocho años, Carstens, está orgulloso de sus logros de cara a su salida del organismo.

En una entrevista con Reuters el jueves, Carstens, quien previamente se desempeñó como secretario de Hacienda y Crédito Público y tiene credenciales académicas de primera clase, se describe a sí mismo como el último de una línea de gobernadores que reforzaron la autonomía del Banxico.

A sus 59 años, Carstens, quien es muy respetado en Wall Street, dejará el despacho en diciembre para tomar el máximo cargo en el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés). Dijo que recortó una titularidad que se debía durar hasta 2021 debido a que oportunidades como la del BPI sólo se presentan ocasionalmente.

Tras tomar posesión del cargo en 2010, el banco central mexicano comenzó a publicar minutas de las reuniones mensuales de política monetaria y Carstens incrementó la calidad y el flujo de datos y análisis acerca de la segunda mayor economía de América Latina.

“Ello ha llevado al Banco de México a ser uno de los bancos centrales más sólidos, no sólo entre los mercados emergentes, sino también en general, incluidos los bancos centrales de las economías avanzadas”, dijo Carstens.

El elogiado periodo en que Carstens frente a la entidad monetaria está terminando con altibajos. Bajo su supervisión, la inflación anualizada se aceleró hasta 6.31% en junio, lejos de la meta del banco central de 3.0% y a su nivel más alto desde diciembre de 2008.

Los grandes culpables del alza sostenida de los precios fueron la caída del peso frente al dólar tras la sorpresiva elección de Donald Trump en Estados Unidos en noviembre y el repunte en los precios de la gasolina luego de que el Presidente Enrique Peña Nieto comenzó a eliminar este año los subsidios gubernamentales.

Carstens admitió que estaba decepcionado de dejar el cargo con una inflación alta. “Por supuesto que me habría encantado tener dentro de los registros de mi periodo que hubiésemos consolidado el objetivo de 3%”, dijo el funcionario, que ha liderado el banco central por ocho años.

Sin embargo, agregó que la liberación de los precios de las gasolinas podría ser positiva para la economía a largo plazo.

“Si no lo tomas en cuenta, porque esto no es un aumento generalizado de los precios, no estamos tan lejos de nuestro objetivo”, dijo el gobernador.

El peso mexicano se debilitó más de 1% frente al dólar el primero de diciembre, cuando Carstens anunció su plan de dejar el banco, lo que sorprendió a inversores y aumentó las preocupaciones acerca de quién podría reemplazarlo. Luego la moneda cayó aún más, hasta sus mínimos históricos, después de que Trump tomó posesión, aunque se ha recuperado desde entonces.

En un esfuerzo por abatir los precios, Carstens y el resto de los miembros de la junta de gobierno han incrementado las tasas de interés consecutivamente en siete reuniones de política monetaria. La tasa referencial actual está en 7.00%, su mayor nivel desde 2009.

Carstens dijo que las críticas sobre la actual tasa de inflación sólo muestran cuánto el banco central ha evolucionado en las últimas décadas desde mediados de los noventa, cuando la inflación se aceleró cerca de 52 por ciento.

“Cuando el Banco de México se volvió independiente hace más de 20 años, (los actuales niveles) de la inflación fueron considerados como aceptables”, incluso extremadamente buenos. Hoy, la sociedad mexicana considera un 6.3 por ciento de inflación como excesiva e indeseable, y debería ser de esa manera”, dijo.

Carstens, quien obtuvo un doctorado en economía en 1985 de la Universidad de Chicago, sirvió dos períodos en el Fondo Monetario Internacional (FMI), incluyendo el cargo de director general adjunto, y buscó sin éxito el puesto de jefe del FMI en 2011, perdiéndolo ante Christine Lagarde de Francia.

El Presidente Peña Nieto aún no ha anunciado quién lo reemplazará.

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