La compra externa de carburante se mantendrá en un nivel alto para no afectar el margen de rentabilidad de la refinación, afirma el director de transformación de la estatal.

Petróleos Mexicanos (Pemex) mantendrá el volumen de importación de gasolinas por encima de los 500,000 barriles diarios en lo que resta del año, ya que como empresa productiva del Estado no se enfocará más en incrementar la producción local de combustibles, sino en que cada barril de petróleo que ingresa al sistema nacional de refinación otorgue rentabilidad tras su transformación.

Así lo explicó a El Economista el director general de Pemex Transformación Industrial (TRI), Carlos Murrieta Cummings, porque si bien el promedio de importación de gasolinas en los primeros cinco meses del año (de 503,000 barriles diarios) fue superior al del mismo lapso del año anterior, éste disminuyó en comparación con los últimos cinco meses del 2016, en que se alcanzaron los máximos históricos en este rubro, con compras promedio de más de 564,00 barriles por día.

Y, por tanto, se llevan a cabo importaciones para complementar el abasto comprometido con los distintos clientes, dijo, pero ésta es una decisión de negocio posterior a los márgenes positivos de la refinación doméstica, “la meta ya no es volumétrica sino en función de la rentabilidad, como cualquier negocio de refinación en el resto del mundo”.

Actualmente, cada barril de petróleo que ingresa al sistema nacional de refinación deja a Pemex una utilidad promedio de 10 dólares por barril, aunque hay centros refinadores como Cadereyta donde este margen llega a 12 dólares y otros de menor rendimiento —donde hay mayor proceso de combustibles pesados como el combustóleo— donde los márgenes disminuyen hasta 3 dólares por barril.

“Ya no podemos permitirnos que la utilidad llegue a cero, bajo ninguna circunstancia”, aseveró.

Así operan hoy las refinerías del país: ingresa el crudo en las primeras máquinas, como reformadoras, catalizadoras y coquizadoras, para la producción de combustibles ligeros como gasolinas hasta que se llenan y entonces comienza la elaboración de combustibles más pesados, como combustóleo y asfaltos, hasta llegar al momento en que el costo de producción contra el precio de los productos deje de ser negocio.

Por ello, seis refinerías propiedad de Pemex no operan a su máxima capacidad, que es superior al procesamiento de 1.56 millones de barriles de crudo, porque entonces más de 75% de la producción sería combustóleo que a los precios actuales resultaría en pérdidas al momento de su comercialización y en mayores gastos de almacenamiento, explicó.

Importaciones como estrategia

En el nuevo régimen legal de Pemex, el abasto a través de la producción nacional sólo se llevará a cabo si existe un margen positivo para el negocio de refinación. Por tanto, la estatal lleva a cabo diversos mantenimientos mayores en las seis refinerías que componen su sistema de refinación, además de que cuenta con planes de asociación para la compra y operación de equipos que le permitan elaborar combustibles de mayor precio en el mercado.

En tanto, las importaciones de combustibles que resulten en menores costos seguirán formando parte de los planes de negocio de la estatal.

Derivado de la inundación y posterior incendio en la refinería de Salina Cruz, Oaxaca, en el mes de junio, se espera que el nivel de importación de gasolinas llegue a 570,000 barriles diarios en promedio, dijo Murrieta Cummings, pero a partir de que entre de nuevo en operación esta planta, comenzarán a reducirse estos niveles, que además esperan bajar todavía más conforme concluyan las evaluaciones y reparaciones que se llevan a cabo, en el corto plazo, para que en un mediano plazo puedan comenzar las operaciones de nuevos equipos cuyas licitaciones para que sean operados en asociación se llevan a cabo desde este año.

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