El exorcismo de Robbie Mannheim (Historia verdadera del exorcista)

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En 1949, Cottage city, Maryland fue sede de la tragedia de un adolecente de 14 años llamado Robbie Mannheim. Todo comenzó cuando su tía espiritista le enseño al joven a usar la Ouija, primeramente todo era un juego para Robbie pero semanas mas tarde la tía fallece por “causas naturales” por lo que Robbie comienza a jugar a solas para comunicarse con su tía muerta. Este fue el principal detonante de el calvario que se avecinaba.

Comenzó con extraños ruidos por la madrugada, golpes a la pared, movimientos autónomos de los objetos, arañazos en las paredes, el cuadro de Jesucristo se retorcía sin explicación; una vez en clase los compañeros de Robbie fueron testigos de cómo el escritorio de Robbie se deslizo por si mismo hasta golpear a algunos compañeros.

Poco a poco esta oscura energía empezó a afectar directamente a Robbie, mostraba un comportamiento mas huraño y los fenómenos paranormales empezaron a repercutir físicamente en el, le marcaban el pecho con arañazos que venían desde dentro; Un sacerdote Católico fue a visitar a Robbie y no tomo mucho tiempo para que las fuerzas malignas se manifestaran, la cama de Robbie se sacudía por si misma, su botella de agua bendita exploto y el fuego de las velas estaba sin control, cuando una voz irreconocible sale desde Robbie y dice en latín: “Oh, sacerdote de Cristo, sabes que soy un demonio. ¿Por qué me molestas?”.

Se traslado a Robbie a un hospital para que el reverendo Schulze le realizara un exorcismo, lamentablemente quien poseía a Robbie hirió gravemente al reverendo, dando por cancelado el exorcismo; La familia de robbie se percato que en su pecho se marco una señal: “St. Louis”, lugar donde fallecio la tía espiritista, donde mas tarde llevarían a Robbie en busca de ayuda.

Un padre Jesuita fue quien realizaría este último exorcismo en St. Louis, donde el demonio dentro de Robbie se volvía muy violento ante imágenes religiosas, maldecía con una voz demoniaca en diferentes idiomas, ofendía a los religiosos escupiéndoles en el rostro, pero no fue suficiente para que los religiosos desistieran, después de un largo, complejo y peligroso exorcismo, desde dentro de Robbie salio una nueva voz: “¡Satán!”, “¡Satán!”. Soy Miguel, y ordeno a Satán y a los otros espíritus malignos, que dejen este cuerpo, en el nombre de Dominus. ¡Inmediatamente!, ¡Ahora!, ¡Ahoraaa!,¡Ahora!.

Robbie se retorció hasta que hayo la calma, dirigio su mirada a los sacerdotes y les dijo: Se ha ido.

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