No cabe duda de que la nostalgia se ha convertido en un punto clave para impulsar las producciones actuales que se basan en personajes icónicos de antaño, buscando atraer a una audiencia joven por medio de los padres ansiosos de ver materializado a sus ídolos de la infancia. En este caso, es justamente lo que sabíamos que pasaría con esta adaptación cinematográfica llamada “Condorito: la película”, basada en el emblemático personaje chileno que llega a las salas con un doblaje para el personaje principal en Latinoamérica a cargo del comediante Omar Chaparro (voz de doblaje en “Kung Fu Panda”, “Los increíbles”, etc.), dándole vida al antropomorfo pajarraco, quien deberá rescatar a su suegra, la mamá de Yayita, que ha sido abducida por unos alienígenas malvados, pero con buen sentido del humor y así lograr salvar a la humanidad, todo esto en compañía de su sobrino Coné, y sus famosos e inseparables amigos.

Esta película es nada menos que la producción más grande y costosa que ha tenido el país de Chile y este hecho está totalmente justificado, ya que el famoso personaje es, junto con Mafalda y Archie, una de las historietas más icónicas, importantes y mejor vendidas del Continente Americano, lo malo es que no le supieron rendir los honores que se merece, ya que de entrada, la historia es algo básica , además de que como recordamos, los chistes originales eran algo subidos de tono, sin caer en lo vulgar, pero siempre con esa picardía y doble sentido que nos caracteriza a los latinos de las demás comunidades en el resto del mundo.

Sin embargo aquí, al querer acaparar el mayor público posible y darle un alcance más amplio, parece estar pensado especialmente para ser un trabajo para niños y el humor se siente tan descafeinado, que llega al grado de parecer una versión censurada de la historieta.

Un punto enorme a favor es la animación, que posee una calidad impactante y a pesar de no pertenecer a una productora de animación como Pixar o Disney, logra impresionar con una tercera dimensión muy limpia y atractiva.

Entre los puntos negativos de esta producción, uno de los que más destaca es el doblaje tan plano que nos entrega, porque carece de personalidad y gracia, destruye la armonía de la animación que vemos en pantalla y deja claro que las expectativas que teníamos en Omar Chaparro se quedaron muy lejos de ser alcanzadas, ya que para darle vida a un clásico de este tamaño, se necesita ser un actor de doblaje profesional, con más tablas y no basta solo con ser un conductor de televisión y radio chusco o cómico.

Otro aspecto que se pudo haber mejorado es el licuado de acentos que se nos presentan, que van desde el acento neutro como el de Chaparro, el acento colombiano tan marcado de la modelo Jessica Cediel, quien interpreta a Yayita; el acento chileno de Christian de la Fuente, interpretando a Pepe Cortizona y muchos otros personajes con voces peruanas y venezolanas que terminan por ser una mezcla extraña y poco cuidada.

También hay que decir que la cinta peca un poco de soberbia al dar por hecho que todo mundo conoce a todos los personajes secundarios que salen en el filme, cuando en verdad no tendría por qué ser así y si no se conocen con anterioridad, no generan ningún impacto en el público, ya que no se profundiza para nada en ninguno de ellos.

En conclusión, si se es fan de Condorito, recomiendo desempolvar y seguir leyendo esas legendarias tiras cómicas que tantas sonrisas coloradas nos ha regalado a través de tantos años y si se opta por entrar a ver la cinta, definitivamente es obligatorio ir acompañado por un niño que nos sepa explicar cómo recuperar el sentido del asombro que hemos ido perdiendo con el tiempo y deshacernos de ese sentido de la decepción como el que sentí yo al ver un homenaje tan pobre, para el más grande habitante de Pelotillehue.

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