Hiroe Tanaka ha pasado buena parte de su vida intentando imitar un delicioso plato que su padre preparaba. Esta japonesa de 46 años estuvo más de 20 entre fogones, mejorando su kushikatsu, una comida muy popular que se puede encontrar en la mayoría de puestos callejeros de Japón. Pero aunque lo intentaba y lo intentaba, nunca estaba tan rico como el que preparaba su progenitor.

El kushikatsu es el equivalente japonés al kebab. Se trata de unas brochetas de carne rebanada que es freída en aceite. Se puede hacer de pollo, de cerdo, de pescado o de gran variedad de vegetales. La clave está en la salsa que la acompaña y en las especias que se le añaden. Y ahí entra en escena la receta del padre de Hiroe Tanaka: su kushikatsu era delicioso.

Pero el padre de esta japonesa falleció y se llevó a la tumba su receta. Desde su muerte, Tanaka intentó sin éxito replicar la fórmula. Pero había algo que no encajaba.

A pesar de no lograr el delicioso toque de su progenitor, Tanaka prosperó como cocinera. Y eso que no había estudiado nada de gastronomía, ya que se especializó en Literatura. Su primer empleo fue en un restaurante de Osaka dirigido por el cocinero Keiju Nuki.

La crisis económica de 2008 hizo que perdiera el trabajo. Pero cuando estaba más desesperada, se topó con un golpe de suerte. En la casa de su familia se topó con un viejo papel en el que estaba la receta original de su padre. “No era tan simple como creía”, lamenta la joven, que llegó a pensar que nunca lo conseguiría, según recoge el medio Independent.

Con la fórmula en la mano, Tanaka sabía que iba a triunfar. Hizo pruebas y consiguió el mismo plato que tantas veces había probado con delectación de niña. “Me di cuenta de que había fallado porque creía que la receta era mucho más sencilla”, asegura en declaraciones recogidas por el mismo medio”.

Tras replicar la fórmula, se puso manos a la obra y abrió un restaurante especializado en este plato en una zona residencial de Tokio.

Rápidamente, el restaurante se convirtió en un fenómeno, con colas de clientes esperando en la calle para hacerse con alguna de las brochetas. Así nació el imperio Kushikatsu Tanaka, una cadena de 146 restaurantes en Japón y uno en Hawai y que factura 75 millones de euros al año.

“Todos los años guardo tributo a mi padre”, confiesa Tanaka en una entrevista. “Todo lo bueno que me ha pasado ha sido gracias a su receta”.

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