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Por primera vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió un informe para la prevención del suicidio. Y en él cambia un paradigma: plantea que es necesario hablar del problema para prevenirlo.

“Considerado un problema de salud pública en los países de ingresos altos y emergente en los países de ingresos bajos y medianos, es una de las principales causas de muerte en el mundo, especialmente entre los jóvenes”, señaló la organización de Naciones Unidas. Y añadió que “más de 800.000 personas en el mundo mueren por suicidio cada año, es decir, una muerte por suicidio cada 40 segundos, cifra que supera el número de muertes por homicidios y guerras combinados”. En la Argentina, de acuerdo a las últimas cifras del Ministerio de Salud de la Nación, del año 2013, el suicidio tiene una tasa del 7,2 muertes por 100.000 habitantes.

Ante esta realidad, este año el lema de la campaña que lanzó este mes el organismo de la ONU es “Conectar. Comunicar. Cuidar”, en referencia a la necesidad de fomentar la conexión social de las personas en riesgo de suicidio, la importancia de hablar e interactuar y el rol de gobiernos y proveedores de salud para priorizar la prevención.

En este sentido, el organismo difundió una lista de mitos a derribar sobre el suicidio:

La gente que habla sobre el suicidio no lo hace. La gente que habla sobre el suicidio puede estar tratando de buscar ayuda o apoyo. Un número significativo de gente que contempla la posibilidad del suicidio está experimentando ansiedad, depresión o falta de esperanza y puede sentir que no hay otra opción.

La mayoría de los suicidios ocurren sin advertencia previa. La mayoría de los suicidios son precedidos de signos de advertencia, ya sean alertas de comportamiento o verbales. Por supuesto que hay suicidios que ocurren de manera imprevista, pero es importante comprender cuáles son las señales de alerta y detectarlas.

Un suicida está determinado a morir. Por el contrario, los suicidas a menudo son ambivalentes entre vivir y morir. El acceso al apoyo emocional en el momento correcto puede prevenir el suicidio.

Una vez que alguien intenta suicidarse, siempre va a seguir teniendo esta tendencia. El riesgo de suicidio es a menudo de corto plazo y por una situación específica. Mientras que los pensamientos suicidas pueden volver, no son permanentes y los individuos con pensamientos y actitudes suicidas pueden salir adelante y vivir una larga vida.

Sólo las personas con desórdenes mentales tienen tendencias suicidas. Los comportamientos suicidas indican una infelicidad profunda, pero no necesariamente desórdenes mentales. Mucha gente que vive con trastornos mentales no son afectadas por este comportamiento, y no todas las personas que se quitan la vida tienen un trastorno psíquico.

Hablar sobre el suicidio es una mala idea porque puede ser interpretada como un estímulo a hacerlo. Considerando el amplio estigma alrededor del suicidio, muchas personas que lo están contemplando no tienen con quién hablar. Más que alentar un comportamiento suicida, hablar abiertamente puede darles a estos individuos otras opciones o el tiempo para repensar su decisión y probablemente prevenirlo.

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