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BEIRUT, Líbano, abr. 28, 2016.- Una serie de bombardeos alcanzaron un hospital apoyado por la ONG, Médicos Sin Fronteras, (MSF) y edificios cercanos en la parte rebelde de la disputada ciudad siria de Alepo durante la noche, matando al menos a 27 personas, y el enviado de Naciones Unidas para Siria pidió ayuda el jueves a Estados Unidos y Rusia para reactivar las conversaciones de paz y un alto el fuego que “pende de un hilo”.

Entre las víctimas mortales hay seis miembros del personal del hospital y tres niños. El ataque, que se produjo poco antes de la medianoche del miércoles, alcanzó un conocido hospital en el distrito rebelde de al-Sukkari, en Alepo, según activistas de la oposición y rescatistas.

El jefe negociador de la oposición siria, Mohammed Alloush, culpó al gobierno del presidente Bashar Assad de los letales ataques aéreos sobre Alepo. En declaraciones a The Associated Press dijo que los últimos actos violentos cometidos por las fuerzas gubernamentales muestran que “el ambiente no es propicio para ninguna acción política”.

Syrian Civil Defense, un grupo de voluntarios de emergencias cuyos miembros se acercaron a la zona del bombardeo, elevó la cifra de fallecidos a 30 personas. Entre ellos había seis empleados del centro, incluyendo uno de los pocos pediatras que quedan en zona de la ciudad controlada por la oposición, y un dentista, apuntaron.

La agencia, conocida también como White Helmets (Cascos Blancos), dijo que el hospital de al-Quds y los edificios próximos fueron alcanzados por cuatro ataques aéreos consecutivos. Todavía quedan muertos sepultados bajo los escombres y hay una operación de rescate en marcha, agregó.

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en gran Bretaña, en el incidente fallecieron al menos 27 personas, tres de ellas niños.

Médicos Sin Fronteras (MSF) dijo en varios tuits que también envió a través de correo electrónico a la AP que entre los fallecidos había al menos 14 pacientes y miembros del personal sanitario, y que espera que la cifra de muertos aumente.

“El destruido hospital apoyado por MSF en Alepo era muy conocido en la zona y fue alcanzado directamente por un ataque aéreo el miércoles”, detalló.

Un video publicado en internet por los Cascos Blancos mostró varios cuerpos sin vida, entre los que había niños, que eran sacados de un edificio y trasladados a una ambulancia en medio de gritos y sirenas. En la grabación aparecían además consternados rescatistas intentando alejar a los espectadores de la zona del bombardeo, al parecer por temor a nuevos ataques.

Alloush, que fue uno de los que encabezaron las negociaciones en Ginebra, describió los ataques aéreos como uno de los últimos “crímenes de guerra” del gobierno de Assad.

“Quien comete estas masacres tiene que ser juzgado por sus delitos en un tribunal de guerra y un tribunal de justicia. No necesita una mesa de negociación”, dijo Alloush a la AP en una entrevista telefónica. “Ahora, el ambiente no es propicio para ninguna acción política”.

El alto el fuego que entró en vigor el 27 de febrero se ha agrietado en las últimas semanas, coincidiendo con el aumento de víctimas mortales por la violencia, especialmente en Alepo y el norte de Siria. Otro bombardeo a principios de semana alcanzó un centro de formación de Syrian Civil Defense, causando cinco bajas en su equipo para la zona rural de Alepo.

Desde el pasado 19 de abril han perdido la vida casi 200 personas, entre las que hay al menos 44 que fallecieron en un ataque aéreo contra un mercado en una zona rebelde en el norte de la provincia de Idlib. Además, docenas de civiles en áreas controladas por el gobierno murieron por bombardeos rebeldes.

El enviado de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, informó al Consejo de Seguridad del ente a través de una videoconferencia sobre las estancadas conversaciones indirectas entre la oposición, respaldada por Occidente y Arabia Saudí, y enviados del gobierno de Assad, que cuenta con el respaldo de Moscú.

Tras 60 días, el cese de las hostilidades acordado por los dos bandos “pende de un hilo”, explicó.

“Realmente temo que la erosión de la tregua está desentrañando el frágil consenso en torno a una solución política, construido cuidadosamente en el último año”, afirmó De Mistura en su informe al Consejo. “Ahora veo como las partes hablan de una solución militar o una opción militar. Debemos asegurar que contemplamos eso como solución u opción”.

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